Esos magníficos hombres en sus maquinas voladoras
Publicado por sebauron en enero 26, 2009
Desde mi remota infancia que siempre he sentido una gran atracción por las maquinas funcionando, me maravilla su funcionamiento, desde los tractores, las trilladoras que veía en el campo, las palas mecánicas, los taladros gigantes que rompen el cemento de las ciudades, hasta los barcos y el dique flotante que veía día a día en la bahía Valparaíso.
Pero si hay algo que me emociona hasta el punto de sentir el pecho apretado es ver una maquina antigua funcionando, un auto restaurado, un tren antiguo pero nada me ha impresionado mas que este locomóvil.
A diferencia de un auto restaurado que solo se ven en algunas exhibiciones o uno que otro fin de semana que sus dueño lo saca a dar una vuelta para que se mantenga en forma, o el tren que sale 1 vez al año a pasear a poetas y políticos, este locomóvil funciona día a día siendo productivo y útil para sus dueños, gente del campo, sencilla y que no se va a complicar con un aserradero diesel, que por lo demás solo les genera gastos, después de todo les sobra el combustible que mueve a este gigante, agua y leña es todo lo que necesita.
Y es lo mas maravilloso creo yo, después del Apocalipsis nuclear solo este gigante seguirá en pie, y las generaciones post-apocalípticas, les parecerá un regalo de los dioses.
También encierra una lección, aquellos magníficos hombres que lo construyeron no solo construían una maquina para solucionar un problema, a la vez se proyectaban en ella, dieron lo mejor de si, una maquina que trascendiera en el tiempo, querían dejar un legado, que sus sueños perduren mas allá de su muerte.
En una cultura donde todo es desechable, y solo se piensa a corto plazo, un gigante como este no tiene cabida, sin embargo ahí esta, silente, produciendo, sabiendo que el estará después que nosotros no estemos; querían hacer la mejor maquina y lo lograron, 100 años después de construido sigue en pie funcionando, a ver si en 100 años mas habrá colectivos Toyota Yaris en las calles de nuestras ciudades.
